Inocencio Pellegrini Lombardozzi, fue uno de los más comprometidos e inquietos difusores de las ideas anarquistas en Santiago y
Valparaíso durante los primeros años del siglo XX. Su figura nunca ha sido destacada en el nivel que debería co-rresponder a quien
fuera, junto a Luís Olea y Magno Espinosa, uno de los “agita-dores” de mayor preocupación para las autoridades de la época, uno de
los com-pañeros más queridos, y uno de los más lúcidos e instruidos anarquistas de entonces.
...Vendremos los andrajosos esclavos a los salones, hasta vosotros, hijos del Oro, y nuestras guadañas, nuestras picas, se cebarán
en vuestras carnes, beberemos vuestra sangre porque es la nuestra, os arrebataremos vuestras riquezas porque son nuestras también, i
en una piara grandiosa haremos el laboreo de vuestros crímenes i de vuestra cobardía! Muerte, muerte porque eres luz; te invocamos
porque eres vida!
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Tinieblas son nuestros dolores, aurora nuestro despertar, roja i negra nuestra ban-dera i nuestra fuerza, las infamias sepultadas en
la sombra, nuestro programa la Libertad!
El Faro, n° 4, noviembre de 1902