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Colonia Italiana en Viña del Mar (1850-1950)

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¿Por qué Viña del Mar?
En la zona que nos interesa también se dio de fomra bastante temprana otra actividad que llegó a ser una de las más características de Chile, como es la viticultura, que había comenzado ya con la generación de conquistadores contemporáneos de Pedro de Valdivia en las zonas de Santiago, La Serena y otras más cercanas a la frontera con los araucanos. Pero las incursions de estos últimos solían malograr las siembras de viñedos de la zona centro-sur.
De este peligro estaba a salvo la hacienda de Peuco, más aún en la época en que fue adquirida por su tercer propietario, Alonso de Riberos, en 1580. Escribía en 1941 el historiador de Viña del Mar, Carlos Larraín: Dueño de su propiedad, Riberos plantó en ella una viña de cierta importancia, ubicada más o menos a espaldas del sitio que hoy ocupa la Quinta de Rioja, frente a la actual calle de Quillota, que era por donde pasaba entonces el sendero, más tarde camino real que une esta villa con el puerto de Valparaíso.
Así, situada en un sector que después sería céntrico y con falicidad de comunicaciones, comenzó a prosperar la que se llamó la Viña de Riberos o la Viña de la Mar por su proximidad a la costa. Este nombre no deja de tener méritos de originalidad y sonoridad grata y poética, y seguramente por esas razones trascendió hasta nuestros días, englobando primero a la cuencia del Marga Marga, después a la población establecida en sus orillas y finalmente a la ciuda y municipio, formalmente reconocidos.
Además, ste nombre seguramente no hubiera perdurado si el experimento de estos plantíos no hubiese dado resultados. Pero el hecho es que el cultivo de viñase industria vinícola se extendió durante más de dos siglos, y en diversos inventarios de la hacienda aparecen sendas tinajas para depositar los caldos obtenidos de su explotación. Recién en 1822 la viajera inglesa Mary Graham señala que en la hacienda se están reemplazando las viñas por siembras de trigo, las cubas y alambiques van quedando fuera de servicio y cederán su lugar a los graneros

Fuente: Piero Castagneto G. Una historia de Viña del Mar, La hija de los rieles., Santiago, Ril editores, 2010, págs. 21-22