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Colonia Italiana de Curicó

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Presencia Italiana en Curicó

Un primer antecedente que poseemos respecto de presencia italiana en la localidad de Curicó, data del año 1878. Aquel año encontramos a Bartolomé Luppi y Antonio Sanguinetti. Lamentablemente no contamos con mayores antecedentes respecto de estos inmigrantes italianos.
Con el comienzo del siglo XX, es posible reproducir una lista de italianos residentes en la ciudad, junto con las actividades que realizan. Es así como, en la Sección Comercio e Industrias de esta fuente, descubrimos al Agente de la Compañía de Seguros La Italia, C. Giriglio. En tanto que es propietario de un almacén de ventas al por mayor y menor de mercaderías en general a Constantino Gariglio. Suponemos que este personaje es el mismo que el citado agente de la compañía de seguro. Dueño de una barraca de maderas, figura la sociedad de Giaconi Hnos. Además, esta firma explota un establecimiento dedicado a aserrar madera y un molino. Laborando una bodega de frutos del país, ubicamos a Abelardo Patri. Por su parte, la sociedad de Bozzolo y Berrati, posee una fábrica de cerveza. Y uno de los cuatro hoteles con los que cuenta la ciudad está en manos de la empresa de Sachi y Vassallo. En el ramo de la industria panificadora descubrimos dos súbditos de Italia: Domingo Giachetti e Ignacio Lagno. Ejerce el oficio de sastre Esquilo Jacobelli. Y cerrando esta enumeración de actividades comerciales e industriales, está Antonio Codda, quien es dueño de una sombrerería.
Por otro lado, hacia el año 1909, encontramos a otros inmigrantes que ejercen algún tipo de actividad comercial o industrial que no están citados anteriormente. Así, en el sector abarrotes y lozas, están: José Luis Briasco, Canessa Hnos., Victorio Jacobelli y Juan N. Ruffo.
Por último, deseamos dejar establecido la presencia de los súbditos italianos en los distintos comercios e industria, hacia mediados de los años veinte. En el renglón de abarrotes, encontramos al contingente más numerosos de inmigrantes peninsulares. En total descubrimos una docena de comerciantes: Benito Arata, Ángel Canessa y Luis Canessa, Juan Cavalla, Falchetti y Sacchi, Ángel Guaita, José Milesi, Natalio Morbelli, Hermenegildo Omegna, Silvio Queirolo, Antonio Rosa y Cía., y Carlos Stedilli. Al parecer una de las sociedades más poderosas en el ámbito comercial es la formada por Juan Guridi y Cía., porque posee intereses en los comercios de abarrotes, mercería y compra y venta de frutos del país. Con un taller y local de sastrería asoma Ricardo Santis y Salvador Bianchini. Mientras que, destacándose en el ramo del vestir, con un local especializado en la venta de camisas, sombreros y sastrería, encontramos a Luis de Dios Larragoiti. Explotando un taller de gasfitería y hojalatería, descubrimos a César Trigari y su hijo. Comerciando aparatos de fonografía, discos y piezas y partes de automóviles, ubicamos al comerciante Iván Pesse. Mantiene un establecimiento dedicado a la fotografía, Santiago Muratti. En la industria molinera, laboran Pedro Boetto que mantiene el llamado Molino Italia. También, es dueña de un molino, la viuda de Giaconi, Elisa. Trabajan locales de panaderías Antonio Cavalla Buffo y los Hermanos Lorenzini. Y, finalmente, una bodega de frutos del país, es propiedad de la sociedad formada por José Franco y Cía.

Carlos A. Díaz Gallardo. Italianos en Chile. Historia de una Inmigración.

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